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miércoles, 6 de septiembre de 2023

VALLE DE BRAVO CENTRO


Continuando con este tercer día de Valle de Bravo (es la primera vez en que tres días seguidos hablo del mismo tema) ahora viene un recorrido vespertino por el centro de Valle de Bravo. Y aunque el lector posiblemente asuma que se trata de un viaje de vacaciones, en realidad, en mi caso, han sido razones de trabajo las que me han traído a este lugar, así que, aprovechando la estadía, a recorrer uno de los pueblos mágicos del Estado de México.
La primera estación es el Museo Joaquín Arcadio Pagaza. El nombre quizá no sea muy conocido, y en mi caso de hecho no imaginaba a que se había dedicado el personaje en cuestión. Resulta que al llegar a la primera sala se encuentra la siguiente ficha explicativa:
Como se lee en la descripción, se trató de un prelado oriundo de esta localidad, que con el tiempo se convirtió en el cuarto obispo de la actual Arquidiócesis de Xalapa (En tiempos de Pagaza originalmente se llamaba Diócesis de Xalapa-Veracruz). Como dato curioso, el sucesor de este fue el obispo Rafael Guízar y Valencia, mayormente conocido evidentemente que su predecesor.
Por obvias razones, parte de los objetos que se exhiben en el museo están relacionados con aspectos sacros. Sin embargo, también podemos apreciar parte de mobiliario de la época. Aunque muy pequeña, la exposición permanente en otras temporadas es complementada con muestras de pintura u otras exposiciones. Lamentablemente en esta ocasión no había ninguna, así que solo quedaba apreciar el inmueble, que es un buen ejemplo no solo de la arquitectura vernácula de Valle de Bravo, sino también del Estado de México.








Saliendo de allí, venía el transitar por algunas calles del centro. He de mencionar que hasta cierto punto Valle de Bravo me ha parecido uno de los pueblos mágicos mas singulares de México. Su simplicidad sin embargo contrasta con el parecido con muchos lugares. En un listado diré que me parece los siguientes lugares: El Oro, Tlalpujahua, Taxco, Cuetzalan, Morelia y alguna otra ciudad en México. Algún día habré de verificar lo anterior, pues a muchos de aquellos sitios en realidad no he estado.




Y como es septiembre, allí encontramos la explicación del por qué las calles están adornadas con motivos patrios. Llama la atención que es el al parecer el ayuntamiento quien ha sufragado también los banderines de hule, pues hacen referencia al carácter turístico del poblado.
Por último, la visita a la iglesia. Su estilo es de un neo-neoclásico, digámoslo de un modo, pues como tal no pertenece al neoclásico de los siglos XVIII y XIX, sino a un neoclásico del siglo XX, para ese entonces, otros estilos arquitectónicos habían reemplazado en momentos a este movimiento artístico. Aún así no deja de impresionar su fachada. Lo más llamativo son sus dos columnas, que en mi caso, han sido mi elemento favorito de este templo.


Para su edificación, debieron de ensamblarse varios bloques de piedra. Por hoy hizo falta la visita a su interior. En realidad en cuanto a fotografiar el interior, pues oscurecía, así que tocará volver. No adelantaré mis impresiones del interior, evidentemente, pues quedarán para mañana. Lo último por mencionar es la cruz atrial, de estilo arbóreo, como la que se aprecia en la Peña de Valle de Bravo.



En uno de los costados apreciamos la siguiente torre, la original de la Parroquia de San Francisco de Asís, nombre de este templo. Al igual que en Ahuacatlán, existe una capilla lateral, sin embargo, la nave principal fue retirada para ampliar el templo. El lugar en que se sitúa esta torre debió ser el límite de la original fachada. Llaman la atención algunos detalles que presentan sus molduras.
Está a punto de llover, así que toca irse. Sin embargo, la última parada es el antiguo palacio municipal o ayuntamiento, visto por el exterior solamente. En una contraesquina al mismo encontramos una hornacina, con dos placas referentes al nombre de las calles. Una es llamativa pues la calle se llama Porfirio Díaz, algo inusual para una de las principales calles en un poblado.





Y con estas últimas vistas desde la escalinata del antiguo ayuntamiento, finaliza esta publicación, esperando dar continuidad mañana a los temas pendientes, pues aún queda mucho por descubrir en Valle de Bravo.




martes, 5 de septiembre de 2023

PICOS SACROS O LA SUBIDA A MONTES SAGRADOS

 

Continuando con este improvisado serial en Valle de Bravo, este día tocó turno a la llamada Peña, formación geológica que resulta ser uno de los principales atractivos de esta población, ya que es en su cima donde podemos apreciar vistas agradables de esta localidad, lo mismo que de la presa y el horizonte mismo.
Ya desde la subida comienzan a verse aquellos paisajes que irresistiblemente llevan a ser fotografiados. Evidentemente, también es necesario detenerse un instante para apreciar su singularidad, lo mismo que lamentar el proceso de sequía que desde hace unos años ha comenzado a sufrir el lago, pues como se comenta, anteriormente la presa contaba con mayor cantidad de agua llenándola.
Y a lo lejos, en otro de los extremos, alcanzamos a divisar terrenos áridos evidencia del proceso de sequía en la presa, y que definitivamente en algún momento eran los límites con la tierra firme, pues no se ven rastros de construcciones dentro de ese contorno.
Las plantas nativas conviven con las agrícolas, como el maíz, pues a pesar de que Valle de Bravo es cabecera municipal, también es una localidad aún con ciertos aires rurales, e incluso indígenas, visibles principalmente en las mazahuas que transitan con su vestimenta típica en las calles del centro de este lugar.
Por fin, después de un caminar ciertamente cansado, saltando de vez en cuando las rocas del camino, y con muchas precauciones, para evitar alguna caída, se presenta ante nosotros la cruz, esculpida en piedra, y que recuerda a las cruces atriales de las iglesias. En particular esta es una cruz atrial. Surge entonces una reflexión recordando los picos sacros, esas elevaciones en varios lugares donde existen cruces e inclusive habitualmente el 3 de mayo reciben gran número de visitantes y devotos.
Desde la concepción católica, y aún bíblica, estar en lo alto era asociado a la cercanía con Dios, así encontramos pasajes como los diez mandamientos, donde Moisés sube al monte Sinaí, o la transfiguración, en el monte Tabor. Muchos acontecimientos importantes de hecho sucedieron en cerros y montes, como el sacrificio de Isaac, o el sacrificio mas conocido en la Biblia, el del monte Calvario. La fotografía anterior corresponde al cerro del 3 de mayo de Santiago Acutzilapan.
En los pueblos prehispánicos, cruz y montes tenían también un gran significado aunque evidentemente distinto. La cruz, naturalmente, no simbolizaba al Cristo crucificado, sino a los puntos cardinales, incluyendo el inframundo, donde este "árbol" hunde sus raíces. Algunos árboles literalmente evidenciaban esta función sagrada, como el pochote, especie que curiosamente encontramos al subir la peña de Valle de Bravo, con una ficha explicativa recordándonos lo anterior, lo mismo que el simbolismo de la montaña para los indígenas que habitaron esta zona. 
El monte era también importante para los pueblos indígenas, pues era el gran proveedor y sustento para ellos, de aquella concepción parte el vocablo náhuatl "altepetl", cerro y agua, que hacía referencia a los sitios donde se podía poblar o existía población, aunque claro, con sus acepciones administrativas, cabe aclarar. Los mazahuas fueron otra de esas culturas que tenía gran aprecio por los cerros, y sus centros ceremoniales fueron las cimas de estos. Con la conquista, muchos pueblos indígenas no olvidan estos dos elementos y los dotan de nuevos significados. Así encontramos las muchas cruces en los cerros cercanos a Chalma, como esta cruz en un cerro de Malinalco, al cual pertenece también la foto anterior.
Con esta serie de reflexiones, volvemos a Valle de Bravo, donde están presentes estos tres símbolos asociados uno con el otro, y digo tres pues ellos son la cruz, los cerro y la Virgen de Guadalupe, la presencia femenina en estas elevaciones. Basta de reflexiones por ahora. Nos quedamos mejor con las imágenes de la cima en la Peña de Valle de Bravo.



lunes, 4 de septiembre de 2023

EL TEMPLO DEL CRISTO NEGRO, MAS QUE UNA IGLESIA EN VALLE DE BRAVO

Cerca del centro de la cabecera municipal de Valle de Bravo, se encuentra el llamado barrio de Santa María Ahuacatlán. Al llegar, nos recibe su templo, que aunque originalmente parece ser que estuvo dedicado a la Asunción de María, hoy en día es mas conocido por la veneración que se da al Cristo Negro, al que se celebra cada tres de mayo.


La fachada del templo es austera. En cierto modo se asemeja al templo parroquial de San Francisco, de la cabecera. Sin embargo, al ingresar nos transportaremos en el tiempo, literalmente, pues ofrece como pocos lugares, una interesante cronología de su evolución, desde un pequeño templo hasta este que actualmente es.
La actual nave principal juega una interesante ilusión. Aparentemente es pequeño, y a la vez no lo es. Resulta ser un templo ciertamente espacioso, lo mismo que alto. Al centro, el Cristo Negro. Curiosamente lo flanquean de un lado la Virgen de Guadalupe y la Asunción, y en el otro extremo, el Sagrado Corazón y un Jesús Nazareno.
La historia local habla de su existencia como templo "Del Calvario", donde en algún momento el Cristo empieza a acarrear devoción. Su origen es atribuido a dos historias, un encargo por parte de un hacendado de la región, o bien, un hallazgo milagroso. De cualquier modo, el Cristo con el tiempo es tomado como milagroso. Cierto problemas entre los indígenas locales hacen que los del pueblo de San Gaspar incendien la capilla donde se encontraba. La imagen sobrevive al incendio, pero desde entonces se torna de color negro.
Existen afortunadamente unas escaleras que dan acceso al paso frente al Cristo, lo cual permite que se le pueda admirar muy cercanamente, cosa que no siempre sucede con imágenes tan veneradas. En este lugar parece haber una excepción. Resulta llamativo el parecido de la imagen con el Señor de Chalma, al cual inclusive la cruz tiene una forma más o menos similar.
En un cuarto contiguo al templo, se encuentra este espacio habilitado como sala de exvotos, lo mismo que crematorio (de cirios), donde los fieles dejan su testimonio de agradecimiento al Cristo en lo personal pude percatarme de como uno de ellos justo depositó un milagrito, esas típicas piezas metálicas con formas de aquello que se pide o agradece en muchos santuarios.
En el lugar se ven los distintos cendales o paño de pureza que ha utilizado el Cristo(la prenda que ciñe la cintura de la imagen), los cuales se presentan con los milagritos. Se puede deducir por la antigüedad de la tela cuales son los más añejos. No obstante, la mayoría no parece ir mas allá del siglo pasado. Hay algunos, sin embargo, que presentan un estilo más semejante a los que se elaboraban antiguamente en varios lugares, esos que podría decirse, formaban una especie de cresta. Nuevamente el Señor de Chalma nos ayudará a comprender mejor lo anterior con la siguiente imagen antigua del mismo.
En el cuarto también se aprecian otro tipo de ofrendas, como algunos tablones con fotografías que han dejado los fieles. Algunos cuadros e imágenes de santos, e inclusive unas mazorcas de maíz. Existe también algunos retablos o exvotos pintados, lo que plantea la duda de si existen o existieron algunos más antiguos. Sería interesante conocerlos de ser así.

Pero el recorrido no termina aún. Si bien, esto es de los primeros elementos que se aprecian al ingresar en el templo, aún no se ha hablado de ello. Se trata de las pinturas a los costados del templo, que de un modo contemporáneo, plasman algunas leyendas referentes al Cristo, lo mismo que a los evangelios. Su autoría se da a un artista de nombre Phillipa.


Justo casi al lado del acceso principal, se encuentra una capilla lateral, que curiosamente, tiene su propia capilla lateral. Entonces surge la duda de cual es la razón de una capilla lateral al lado de una capilla lateral (fue mucha repetición, veamos mejor ambos espacios)
Es aquí donde cobra sentido lo que se mencionaba al inicio, referente al viaje en el tiempo, pues analizando con detenimiento, se logra averiguar que esta muy seguramente fue la edificación original, y por ello tiene una capilla lateral. Hay que voltear al acceso a esta capilla para confirmarlo, pues encontramos la puerta que permite subir a la torre campanario, hoy incorporada a la fachada principal. Igualmente, sobre el dintel, se aprecia el coro original de este inmueble.

Y entonces aparece ante nosotros el que es uno de los tesoros mejor guardados de este templo, la capilla lateral de la capilla lateral, que presenta un interesante retablo barroco, interesante en el sentido de que su aspecto hace suponer dos cosas: o nunca fue terminado, o el tiempo lo dañó y hubo de ser intervenido, aunque de un modo poco adecuado. En cualquiera de los dos escenarios, afortunadamente se conserva.
Vemos unos ángeles, seguramente por su iconografía arcángeles. Un Cristo yacente en su urna (acaso articulado). Y el remate del retablo, una Trinidad pero con las tres personas presentando los mismos rasgos. Los colores de sus ropajes son los que permiten determinar quien es quien en dicha jerarquía.



Casi por salir, las sorpresas no dejan de abundar, aun por muy pequeñas que sean. Encontramos, por ejemplo, un confesionario, que aunque quizá sea de poco mérito artístico, es singular por ser una pieza muy antigua. Igualmente, situada en el acceso principal, una placa que hace referencia a un acontecimiento histórico para la hoy Arquidiócesis de Toluca, a la que Valle de Bravo, y por ende, este templo, pertenecen.

Y por último, dos tumbas antiguas flanquean el templo en el atrio. ambas, nos recuerdan las función que antiguamente tuvieron muchos de estos espacios, cuando se sepultaba a los difuntos en los templos.

A pesar de lo aparentemente pequeño del templo es ,sin duda, uno de los sitios más importantes por visitar en Valle de Bravo, rico en historia y en patrimonio artístico literalmente de varios tiempos, y que afortunadamente sus pobladores supieron cuidar a lo largo de las diferentes época.