Tradición nacida hace pocos años en Santiago Acutzilapan, es la de la colocación de ofrendas de Día de Muertos en el atrio de la parroquia, algo quizá un poco irónico por el hecho de que dicho espacio en algún momento sirvió como el cementerio de la localidad. En cualquier caso, tal ocasión nunca deja de ser llamativa y particular, pues en ella se dan cita una diversidad de ofrendas montadas según el estilo propio de varios lugares del país, lo que hace muy variado el catálogo de ofrendas montadas. Como en muchas ocasiones, las palabras son pocas en comparación con lo que pueden decirnos las imágenes.
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jueves, 9 de noviembre de 2023
martes, 16 de agosto de 2022
SOBRE LA ICONOGRAFÍA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN
La Inmaculada Concepción es una de las advocaciones marianas (además de también un dogma católico) mas populares que existen. Su representación ha sido diversa a lo largo del tiempo, pero la que actualmente se conoce es susceptible de ser confundida con la iconografía de la Asunción.
Al respecto, Franco y Guadarrama (2005) nos exponen lo siguiente: En la segunda mitad del siglo XVI, sin embargo, se crearon dos representaciones de la Virgen de la Inmaculada Concepción que estaban libres de otras asociaciones […] Una era la virgen Tota Pulchra (toda bella), la cual muestra a una joven doncella que, con modestia, aprieta ante su pecho sus manos en oración, rodeada de los símbolos de su pureza tomados de las letanías [Espejo de justicia, Torre de David, Torre de marfil, por mencionar algunos.][…] Con el paso del tiempo, los pintores españoles redujeron el número de estos elementos simbólicos, o los colocaron de manera naturalista en un paisaje en vez de disponerlos en círculo alrededor de la Virgen y, finalmente, los omitieron casi por completo.
[…] La Virgen Inmaculada quedó identificada de manera definitiva con la Mujer del Apocalipsis, que ya había sido relacionada por San Agustín con la Iglesia. Es esa hibridación precisamente lo que se mira en e tipo tardomedieval de la Tota pulchra: la Mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.
A manera de cierre, por lo anteriormente visto, podemos pues afirmar que el lienzo que representa a la Virgen María, venerado en una de las capillas de la localidad de Santiago Acutzilapan pertenece a dicho circulo iconográfico, es decir, representa a la Inmaculada Concepción, y no alguna otra como se ha querido suponer (La Asunción, Virgen de los ángeles, o cualquier otro.) Todo ello contratándolo con algunos ejemplos del arte similares.
Fuente: Franco Velasco, R.; Guadarrama Guevara, J. (2005) Un privilegio sagrado:
La Concepción de María Inmaculada. Celebración del dogma en México. México. Museo
de la Basílica de Guadalupe. pp. 22,35
domingo, 20 de septiembre de 2020
OTRAS IMÁGENES DEL SEÑOR DEL HUERTO VENERADAS EN LAS COMUNIDADES
viernes, 21 de agosto de 2020
LA HISTORIA DE UN PEÓN DE LA FAMILIA FABELA
En el Norte del Estado de México, y principalmente en el municipio de Atlacomulco, así como los municipios que con el colindan, es prácticamente seguro que hemos escuchado alguna vez de Isidro Fabela. Lo cierto es que muy pocas veces hemos sabido con certeza cual fue su aportación y por que pasó a la historia como un personaje importante en nuestro municipio.
Hoy no nos detendremos mas que a conocer un poco acerca de una de sus facetas: la de escritor. Particularmente conoceremos la historia titulada Justino y sus mujeres, que después de leerla, podrán decidir si fue un relato verídico o una leyenda que el escritor atlacomulquense nos dejo, y que resulta interesante porque nos permite entrever un poco del Atlacomulco del pasado.
Antaño era peón, trabajaba en el tajo, lo mismo en la era
arreando las “cobras” en la trilla, que con la yunta en los barbechos, que como
tirador de trigo en la tapa, que como arriero, que regando las labores o
cuidando los ganados; […]
Razón de sobra para haberse “granjeado”, como se “granjeó”,
la buena voluntad del amo y los mayordomos, que veían en él un buen elemento de
trabajo, […]
Justino no era guapo en el estricto sentido de la palabra, pero
tenía un porte atractivo, de hombre fuerte y agradable, que le daban su
juventud de treinta años, […] Dicho queda sin expresarlo, que las mozas del
Salto y aun las de Santiago, de San Pedro, del Ranchito y de San
Vicente, pueblecitos y ranchos de los linderos, se desvivían por ganarse una
flor de Justino, aun sabiendo que no era libre, y por lo mismo, imposibilitado
para ser de otras mujeres que de la suya propia.
Pero, cortejen muchas hembras a un solo hombre y búsquenlo con los halagos y “háganle ganas” con el coqueteo más o menos vivo de sus gracias naturales, y el hombre se echará a perder por inflexible que sea. […]
Sucedió lo que suceder tenía, que Justino no tuvo más remedio
que encontrarse “por ahí” una sobrina que sabe Dios de dónde hubo, y la plantó
en su casa de la noche a la mañana. La mujer de José Antonio, el del establo,
que entre paréntesis había echado el ojo a Justino, levantó más chismes que
paja levanta un remolino: que si es muy “chonga”, que si no sabe remendar, que
si es muy bestia, que si nunca lleva el almuerzo a su hora; ¡qué sé yo! […]
Sea de ello lo que fuere, el hecho es que Juliana, la pobre huérfana recogida de caridad por Justino y su mujer, echó al mundo un rollizo muchacho a los nueve meses, poco más, poco menos, de haber llegado al Jacal de San Isidro.
¡Qué de comentarios, Dios mío! Qué de insolencias para la
pobre madre y qué de “habladas” para la infeliz vieja doña Filomena, que se
encerró en su casa más asustada que perro ajeno entre jauría de rancho grande,
y más avergonzada que muchacho de peón ante los patrones de la hacienda. […]
El escándalo fue digno del pecado. Se supo la historia en el establo, en Santiaguito, en “ca los Pérez”, en el rancho de Salomé, en la hacienda misma y, aun trasponiendo lomas y cañadas, llegó a conocimiento de las autoridades del pueblo. […]
Por esto precisamente, y no por otra causa, el señor alcalde,
picado de la curiosidad más que por atender a los anónimos que recibiera, un
buen día, en el que el terceto marital se llegó por el pueblo, llamó aparte a
Justino, hecho a la sazón un brazo de mar, y charla que te charla y como que no
quiere la cosa, le endilgó esta asaz inoportuna pregunta:
—Dime, Justino, ¿qué es cierto lo que se dice de ti?
—¿Qué cosa, señor don Antonio?
—Que tienes dos mujeres: tu mujer y tu sobrina.
Justino, sonriéndose y tocándose el sombrero charro (signo de
respeto) e inclinando la frente y rascando la pared maquinalmente, contestó:
—Pues qué quiere osté, señor amo...
—¿Pero es cierto?
—Pos, ¿por qué no, señor amo?
—¿Por qué no? Porque es una barbaridad; porque eso es malo y
lo castiga Dios.
Justino, sonriéndose incrédulamente, replicó:
—No, señor amo; eso sería sin licencia; pero con licencia, no,
señor don Antonio...
—¿Con licencia?
—Pos, ¿cómo no? Pos como ya la Filomena está muy
grande, con perdón de su mercé... eje... pos ya osté sabe,
pos le pido licencia... y ansina es, con perdón de osté, señor amo... Eso sí,
nomás con licencia.
Y don Antonio Valdés, echándose el sombrero para atrás,
sacando más de lo regular el más que regular abdomen y moviendo con azoro y
malicia la cabeza sudorosa y peinada al rape, le contestó:
—¡Caray, Justino, qué afilado tienes el machete!...
Si quieres conocer la historia anterior de manera integra, puedes consultarla en el siguiente enlace, que fue de donde se extrajo, ademas de conocer otras historias y anécdotas mas que dejó plasmadas Isidro Fabela.
Fuente:





































