Es de destacar que por esta ocasión lo mas oportuno resulta ser abordar el tema desde lo visual, puesto que el solo atractivo que presta a este sentido el montaje de ellas, las que podría considerarse verdaderas obras de arte efímero, basta para ahorrar comentarios. Limito los mismos destacando que en lo particular la mejor lograda de las ofrendas es la que encabeza las primeras fotografías de esta entrada, sin demeritar a las demás, pues cada una de ellas tiene su propio toque, mas en lo particular, la de esta localidad (olvidé registrar el nombre de la misma) resaltaba de entre las demás por los elementos presentes.
Otra ofrenda, de gran singularidad, es esta del pueblo de San Juan Tilapa, que en ella decidió relatar una historia de una tragedia local, cuando parte de su iglesia se derrumbó, en especifico en la torre campanario, a causa de un incidente, lo que quedó plasmado en este montaje que simula los escombros generados ante este hecho. Pocas ofrendas podría considerarse que contaban historia propias del lugar de un modo tan explícito lo mismo que de un modo único.
Interesante la maqueta de la iglesia de Cacalomacán se colocó. Pronto hablaremos de este lugar (o quizá ya está disponible dando clic aquí)













































